El amor propio es un mandamiento, ¿lo estás guardando?

La Antiguo Testamento dice que es apropiado, incluso necesario, tener una medida de acto sexual propio.

Este tipo de acto sexual incluye cuidarte, respetarte y ojear tu valía (Mateo 10:31). Sin requisa, la Antiguo Testamento dice que debemos poner el acto sexual propio en el área que le corresponde y no solo pensar en nosotros mismos.

El acto sexual propio se sostén en el valía que Jehová nos da. La Antiguo Testamento dice en el Cántico 8:3-5:

“Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la escaparate y las estrellas que formaste, digo: ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, y el hijo del hombre para que lo visites? porque lo has hecho un poco beocio que los ángeles, y lo has coronado de delicia y de honra.

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Jehová nos valora por su carácter, no por el nuestro. En el Cántico 113:7-8 leemos:

“Él levanta del polvo al escueto y levanta del muladar al requerido, para hacerlos sentar con los príncipes, con los príncipes de su pueblo”.

Jehová nos ama y piensa en nosotros constantemente. En el Cántico 139:17-18 dice:

“¡Y cuán preciosos para mí, oh Jehová, son tus pensamientos! ¡Qué grandes son sus propiedades! Si los contara, serían más numerosos que la arena. Me despierto y sigo contigo”.

El Padre Celestial tiene un gran acto sexual por nosotros. Leemos en Lucas 12:6-8:

“¿No se venden cinco gorriones por dos blancos? Porque nadie de ellos está olvidado frente a Jehová. Y hasta los cabellos de tu habitante están todos contados. No tengas miedo; Eres más valioso que muchos gorriones. Y yo os digo que cualquiera que me confiese delante de los hombres, el Hijo del Hombre además le confesará delante de los ángeles de Jehová.

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Para amarte a ti mismo correcta y sinceramente, necesitas conocer las bases del acto sexual propio: tu identidad en Salvador. La Antiguo Testamento dice en Romanos 12:3:

“Digo, pues, por la misericordia que me ha sido dada, a todos los que estáis entre vosotros, que no penséis en vosotros mismos más de lo que debéis, sino que os consideréis sobriamente, conforme a la medida de fe que Jehová ha distribuido a cada uno. un.

La respuesta del Salvador

Cuando los fariseos le preguntaron al Salvador cuál era el veterano ordenanza de la ley, el Salvador respondió:

“Amarás al Señor tu Jehová con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primer y gran ordenanza” (Mateo 22:37-38).

Con esto recordó el llamado del ser humano en la tierra: el hombre no fue llamado a follar de los placeres de la vida, acumular riquezas o ser admirado por los luceros del mundo, sino que fue llamado a cortejar a Jehová y hacer su Voluntad.

Así, se puede proponer, refiriéndose a la parábola de la higuera desinfectado, que el hombre que no vive para Jehová “en vano usa la tierra” (Lc 13,7).

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Jesús mencionó el segundo ordenanza: “Ama a tu prójimo como usted” (Mateo 22:39).

Los mandamientos son similares porque el hombre además fue creado a imagen y referencia de Jehová (Comienzo 1:26), y por lo tanto debe ser amado. Así que tenemos dos mandamientos. Pero, curiosamente, hay tres objetos que debemos cortejar: Jehová, su prójimo y a ti mismo.

Un santo llamado Agustín cuestionó la diferencia entre estos 3 objetos que debemos cortejar y enseñó hasta qué punto el hombre debe amarse a sí mismo:

“Pero si hay tres objetos que han de cobrar nuestro acto sexual, ¿por qué hay solo dos mandamientos? Te diré: Jehová no creyó necesario darte el mandato de amarte a ti mismo porque no hay nadie que no se ame a sí mismo. Pero, muchas personas están perdidas porque no se aman lo suficiente. Al darte el mandato de amarlo con todo tu ser, Jehová además te ha arreglado que te ames a ti mismo. ¿Quieres amarte? Así que ama a Jehová con todo tu ser. De hecho, ahí es donde te encontrarás, para no perderte. […] De esta modo, se te ordena que te ames a ti mismo: ama a quien es más excelso que tú, y comenzarás a amarte a ti mismo.

¿Cómo puedes comenzar a amarte a ti mismo? Agustín enseña la verdadera medida del acto sexual propio: “¿Quieres amarte a ti mismo? Así que ama a Jehová con todo tu ser”..

Esta es una traducción del artículo escrito originalmente por Inaê Leandro y publicado en maisfe.org con el título “¿Qué enseña el evangelio sobre el acto sexual propio?”