Oración eficaz a Santa Elena para atar y desesperar a un hombre

Santa Elena, tú que tienes el poder de tachar y desesperar a la persona que amas, Quiero que vengas y vuelvas chalado a mi hombre, que en su mente no tiene tranquilidad, tanto que siempre está pensando en mí. Que tus pensamientos se reflejen en mí en todo momento, no quiero perder a mi hombre, porque lo amo con toda mi vida y no me resistiría a perderlo.

Tú que sabes todo sobre el acto sexual, conoces el sufrimiento que llevo conmigo, ya que mi hombre quiere salir de casa, dejándome sola e indefensa, sintiéndose rota sin querer comportarse.

Con esta humilde oración Te pido Santa Elena, ayúdame en lo que puedas, por lo que mi hombre está tan desesperado que vuelve lo antiguamente posible compungido en buscarme.

Mi gran protectora Santa Helena como,

abogado apasionado hoy vengo a ti,

para glorificarte porque es perspicaz,

fueron tus bendiciones,

a mi.

Hoy vengo a ti para ayudarme,

como tu siempre vine,

en presencia de ti con mi corazón roto por,

mi hombre que se fue,

A mi flanco.

Por eso vine a ti para concederme,

tu gran amabilidad cerca de mi socio,

Vuelve y nunca me dejes.

Santa Elena no pudo soportarlo,

pon tus luceros en otra mujer,

distinto de mí.

Quiero que me ayudes en lo que sea

Siempre pensé esto para mí mismo

que tu cuerpo, alma como él,

el espíritu sea siempre,

Conmigo.

Santa Elena, tu que eres muy poderosa,

con acto sexual te pido que no lo tengas,

espacio en tu corazón para más,

nadie más que yo.

No pude soportar agenciárselas a otros,

labios distintos a los míos.

Quiero que mi Papá Noel tenga mi nombre

atormentarlo todo el tiempo,

que cuando él llame a la tuya,

mente estar solo para mí.

Mi santo, todos los pensamientos carnales

porque cualquiera más muere porque,

solo yo puedo darte el placer,

que tanto necesitas.

Te pido que nos mantengas juntos

para siempre porque nosotros,

pertenecemos a uno,

el otro.

Puedo aventajar tu corazon

otra vez para que no haya,

nadie que pueda separarnos.

¡Oh! Gloriosa Santa Elena, te pido,

que mi hombre no tiene el,

debida paz si no quieres,

estar conmigo.

Querido Papá Noel, ni siquiera quiero la comida,

como cualquier entretenimiento,

Satisfacete para que ni,

ni dormido ni despierto,

Olvidame.

Humilde seas, sé que sabrás domesticar

tu corazón vuelve a mi,

como ese excelso cordero,

que vuelve a su piara.

Que cuando va a pronunciar un nombre,

estar siempre por delante de mí,

así que sueño que acaba de entrar

mis brazos, quiero ser.

Santa Elena, quiero que me traigas,

inmediatamente a mi hombre,

ven dulce, amable,

tan sincero a mis pies.

Quiero que venga oportuno como un criatura tierno,

adicionalmente, ama como esa persona,

quien no quiere separar solo uno,

segundo de su ser querido.

Que cuando decidas retornar encontrarás,

el real acto sexual que lo anhela,

sabiendo que soy la persona.

Que puedo darte completa ventura,

que no tienes para eso ahora,

esforzarse por darlo todo,

acto sexual real que el,

necesita de.

Que el cuerpo, el alma como el espíritu,

ven a mí lo antiguamente posible,

Te llamo para que me lo des

todo tu acto sexual.

Porque de ahora en delante

no conseguirás otra mujer

que quieres sobar.

Solo mis labios besarán como tú

luceros solo para mi veras porque,

Soy la unica persona

quien te ama.

No tardes tanto en retornar a mi flanco

mira como mi corazón no aguanta,

esta explotando y suspirando,

cada segundo para ti.

Mi Santa Elena, sé que me concederás,

este prodigio te pido,

del Fondo de mi corazón.

Confiando en que siempre estarás bajo

mi proteccion tambien,

de mi fiel protección.

Un hombre.

En estos tiempos que vivimos es muy difícil para nuestros hombres no conseguir otras mujeres a su forma, pero es por eso que debemos desempeñarse lo más rápido posible, pidiendo la poderosa ayuda de nuestra Santa Elena que es la Reina del amor. Es ella quien puede intervenir rápidamente para que nuestro hombre esté siempre a nuestro flanco a través de la oración para atar y desesperar a un hombre en el Santo Nombre de Santa Elena y así nunca pensar en otra mujer.