Parroquia de San Cosme y San Damián

San Cosme y San Damián tiene sus orígenes en los vecinos nativos de Riace en el sur de Calabria, Italia. Crearon una asociación cuyo punto de conferencia fue “La Riacesa”. Sociedad de vecinos, en Páez 2758, Flores, allí se reunieron por motivos sociales y mutuos. Además tenían una pequeña reproducción de las imágenes de San Cosme y San Damián, patronos de su lugar. Todos los primaveras rezaban la novena y celebraban, lo mejor que podían, la fiesta de sus santos patrones. Su iniciador fue David Muschera y Benito Comito continuó su costura.

Eran amantes del teatro. Sobre un gran escena erigido en el patio de Luján de los Patriotas, escenificaron, en su idioma diferente, “La cantata Dei Pastori”, una obra de teatro navideña.

Monseñor Guillermo Bolatti, abogado del Arzobispado de Buenos Aires, más tarde Vigário Geral, los patrocinó. Transformó la capilla privada en un capilla notorio. En aniversario no especificada, previa solicitud a través de la Nunciatura Apostólica, se recibieron las auténticas reliquias de los Santos Mártires. Su veneración tiene motivo durante las fiestas patronales.

la parroquia

El 7 de agosto de 1959, dos días antiguamente de su repentina crimen, el prelado Fermín Emilio Lafitte emitió el decreto de enderezamiento como parroquia. Se encuentra en Ulrico Schmidl 7432.

El templo es pequeño en un tierra. En la parte superior, las vidrieras sobre aberturas puntiagudas dejan entrar poca luz natural. Presenta imágenes, de tamaño mediano, soportadas por pedales. El altar está separado de la nave por un curvatura con las mismas características.

Tanto el templo coetáneo como el colegio anexo son obra del padre Fernando Erdocia, quien con la colaboración de los feligreses los creó. La escuela comenzó a funcionar en marzo de 1959 con una sala para pensil de infancia y otra para primer superior.

La historia de los santos San Cosme y San Damiano

São Cosimo y São Damião

Los hermanos lentes San Cosme y San Damián nacieron en la provincia romana de Arabia Petrorea en el siglo III eran médicos. Fueron ejecutados, a manos de Lisias, administrador romano de Cilicia, por difundir la fe cristiana entre los estratos más humildes de la sociedad.

Adjunto con el evangelista San Lucas, se les considera los santos patronos de los médicos, cirujanos, boticarios de toda la cristiandad.

El arte los representa con la palma de la mano del sufrimiento y con herramientas típicas de la medicina, la cirugía y la apoteca.